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miércoles, 27 de febrero de 2013

ENTREVISTA A LA DIRECTORA DEL SERVICIO DE PSICOLOGÍA Y PSICOTERAPIA

La apuesta de la Clínica por potenciar el desarrollo de la atención psicológica a los pacientes ha generado un completo diseño tanto del plan diagnóstico como del tipo de tratamiento. Este trabajo queda liderado por un extenso equipo de psicólogos de especialidades y orientaciones distintas, que pueden responder a la diversidad de demandas y problemáticas. Entrevistamos a la Dra. Ana Belén Jiménez Godoy, directora del Servicio de Psicología y Psicoterapia.
 
¿Qué os diferencia de otros centros respecto al estudio diagnóstico del paciente hospitalizado?

Nuestro protocolo de psicodiagnóstico clínico tiene en cuenta tanto las variables personales, biográficas, familiares y contextuales que se recogerían con varias entrevistas clínicas, así como la elaboración de estudios complementarios de la personalidad que realizamos apoyados de pruebas psicométricas. Pero quizá, algo que nos diferencia más significativamente y que nos facilita una visión más global es el complemento de una exploración neuropsicológica que nos aporta datos sobre el funcionamiento cognitivo de los pacientes muy importantes para un adecuado diseño de los tratamientos, introduciendo aspectos novedosos que otros estudios psicológicos no suelen aportar.

 
¿Este protocolo tan completo lo realizaría un profesional concreto?

Obviamente, estamos hablando de áreas muy específicas que requieren perfiles de profesionales diferentes.  Es así como nuestro Servicio se sirve de especialista en Psicología Clínica, Terapia familiar, Neuropsicología y psicoterapeutas con una línea humanista.

 
¿Visto lo específico de vuestro sistema de psicodiagnóstico, existe otra especificidad también en el tratamiento psicoterapéutico?

Respecto al tratamiento en sí, es de resaltar la atención diaria que este tipo de pacientes recibe y, a partir de los resultados obtenidos en el estudio diagnóstico, diseñamos y supervisamos toda la rutina diaria del paciente hospitalizado de una forma personalizada y en colaboración con el resto de especialistas. Dentro de estas rutinas se incorporan: terapias ocupacionales, psicoterapias de grupo orientadas al conocimiento personal y al afrontamiento de problemas, relajación y, dependiendo de las características de cada paciente, ofrecemos terapias de tóxicos, intervenciones en estimulación cognitiva, talleres de memoria, terapia familiar, terapia de pareja, etc.

 
¿Qué tipo de patologías atendéis con más frecuencia y cuáles a tu entender suelen conllevar mayor dificultad?

No destacaría en relación a la dificultad ninguna en concreto, ya que para cada una el diseño y el proceso es distinto y la biografía y el contexto le otorgan un carácter específico en cada caso. Atendemos todo tipo de patologías, desde las depresiones más comunes, hasta problemas de adicciones, cuadros de ansiedad, trastornos de la personalidad, trastorno bipolar, etc.

 En este sentido, sí que me gustaría señalar que nuestra pretensión es prestar la atención debida a la patología en concreto pero, más allá de ésta, nuestro interés se extiende a generar y crear con el paciente un camino de crecimiento personal que, a raíz de dicha crisis, deja a la persona un espacio para reestructurar y dar cuenta de su persona, de sus capacidades y de sus potencialidades, en definitiva, un espacio para ahondar en el propio sentido de su existencia.

 
¿Qué importancia le ofreces al trabajo en equipo en hospitalización?

Psiquiatría, enfermería y psicología son ámbitos que a mi entender deben ir siempre de la mano. No podemos contemplar dichas áreas como departamentos estancos o independientes, esto implicaría un claro déficit en la evolución del paciente. También considero fundamental la relación con otros servicios médicos como neurología o medicina interna, así como el resto de servicios médicos que intervienen en la hospitalización.


¿Tras la hospitalización del paciente qué papel tiene vuestro Servicio?

Durante estos años la experiencia nos ha hecho ver muy claramente que el seguimiento ambulatorio resulta crucial en la evolución de los pacientes que han estado hospitalizados. Es así como tratamos de elaborar un plan de seguimiento individualizado, ofertando también otros recursos terapéuticos que refuerzan la evolución adecuada del paciente, me refiero a terapias grupales complementarias, terapias familiares y otras que pueden ser necesarias para cada caso.

 
¿Qué tipo de terapias estáis ofertando para el complemento del tratamiento de vuestros pacientes?

Tenemos en marcha diferentes grupos en funcionamiento que complementan, enriquecen y aceleran el tratamiento individual. Actualmente trabajamos con grupos centrados  en el conocimiento y crecimiento personal, terapias grupales psicoeducativas en trastornos específicos como el trastorno bipolar o trastornos alimentarios, terapias también grupales de orientación corporal y emocional y otras más orientadas a los adolescentes y grupos de padres.

 
¿Qué entiendes como fundamental en el rol del psicólogo o psicoterapeuta?

Entiendo al psicoterapeuta como un facilitador, como un acompañante tolerante, flexible, honesto, cercano y por supuesto con gran capacidad humana.

viernes, 18 de enero de 2013

EL CONCEPTO SOCIOCULTURAL DE DROGA HOY

Óscar Guinea
Psicólogo.  Servicio de Psicología y Psicoterapia
        
Los medios de comunicación nos bombardean sobre el aumento del consumo de determinadas drogas en nuestro país, así como con campañas publicitarias sumamente agresivas sobre los daños de los consumos de drogas. Los padres están muy preocupados sobre lo que hacen o dejan de hacer sus hijos al respecto. Algunos, incluso, consideran el consumo de drogas como una de las lacras de nuestra sociedad globalizada. Mientras, una proporción importante de gente joven (y no tan joven) las consumen, incluso haciendo apología de ellas.
Parece que estamos en una sociedad polarizada con respecto al consumo de drogas, de tal manera que al hablar de ellas: o uno está a favor de su consumo y su legalización, o uno está en contra de ellas adoptando actitudes de demonización. Es como si no existiera un término medio: o son buenas o son malas. Quizás olvidamos que las drogas son sustancias que al ser ingeridas producen una  serie de reacciones fisiológicas y emocionales. Quizás olvidamos que las sustancias son entes inanimados que por sí solas son inocuas. Quizás olvidamos que el hecho de consumirlas es una decisión individual y que dependiendo de muchos factores – conocimiento sobre los efectos, estado emocional en el que nos encontramos antes de ingerirlas o expectativas que tengamos sobre ellas- el efecto será uno u otro.
Por eso me gustaría limitar el concepto de droga.  Se podrían catalogar con respecto al efecto que producen en el sistema nervioso, a la distinción entre drogas duras y drogas blandas o la distinción entre drogas legales e ilegales. Entrar en cada una de estas categorías poco aporta al tema, por eso prefiero hablar de drogas  en términos de usos o abusos.
Con respecto a cualquier droga se consideran cuatro posibilidades de consumo: la decisión de no consumirla, el consumo esporádico o habitual controlado, el abuso  y la dependencia.
El primer tipo no despierta ninguna duda. Los segundos son los que, aún consumiéndolas, éste no afecta a sus actividades diarias. Los del tercer grupo son los que, a pesar de que pueden estar  temporadas sin ingerirlas, cuando lo hacen sufren consecuencias perjudiciales en el área personal y de salud, en la relación con las personas de su entorno y/o dificultades económicas, laborales o legales. Finalmente, el consumidor dependiente es el que toda su vida gira alrededor del consumo de la sustancia. James Frey lo describe en su libro “En mil pedazos”: “Un adicto es un adicto. Da igual la raza, el estatus social o económico. Da igual que la adicción sea de drogas, alcohol, crimen, sexo, compras, juegos de azar, comida, televisión o los Picapiedra. La vida del adicto es siempre igual. No tiene emoción, no tiene atractivo, no tiene diversión. No hay momentos buenos, no hay alegría, no hay felicidad. No hay futuro y no hay salida. Sólo una obsesión (…)”
Con respecto a la existencia de drogas en nuestra sociedad, es necesario asumir que las drogas han coexistido a lo largo de la historia de la humanidad, la búsqueda en el ser humano de elementos que le hagan sentir placer y eviten el malestar es una constante. La cuestión está en que hay personas que pueden controlar su consumo y otras que no pueden hacerlo. Casanova decía al respecto “En manos sabias, el veneno es medicina; en manos necias la medicina es veneno.”
¿De qué depende, parafraseando a Casanova, ser un sabio o un necio en lo que respecta al consumo de drogas?
Primeramente es necesario conocer la sustancia que se consume, efectos y dosis de seguridad. En segundo lugar es primordial tener diferentes inquietudes, pues las sustancias pueden ser un medio de profundizar en uno mismo, pero no el único. En tercer lugar es necesario tener un equilibrio entre el trabajo, el ocio y las relaciones familiares. Finalmente capacidad de autocontrol.  Con respecto a esto último Burke decía “Está dispuesto en la constitución eterna de las cosas que quienes carecen de moderación no pueden ser libres. Sus pasiones forjan sus grilletes.”  
 
El consumidor de sustancias, especialmente de aquellas que son adictivas, ha de ser consciente de que cuando uno ha pasado la barrera del consumo no problemático, entendiéndose éste por consumo esporádico o habitual, al consumo problemático, ya sea en forma de abuso o adicción, no hay posibilidad de retorno. Puede conseguir la abstinencia, en muchos casos es necesaria la ayuda de un equipo multidisciplinar (psicólogos y psiquiatras) especializado en el tratamiento de adicciones para conseguirla, pero es improbable que consiga volver a tener un consumo moderado de dicha sustancia; incluso aunque fuese capaz de adquirir las habilidades comentadas en el párrafo anterior, la droga ha quedado registrada en ese cerebro y un solo consumo sería suficiente para volver al consumo problemático.
 

 

           

             

 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Ser buenos padres con nosotros mismos


Cristina González Pérez.
Servicio de Psicología y Psicoterapia
                                                                                                                                                                         
La parte fundamental de nuestra personalidad se forja de los 0 a los 6 años. En este tiempo aprendemos las nociones básicas, lo fundamental para sobrevivir en nuestro mundo, que es la familia. Aprendemos a obtener atención que nos asegure supervivencia y estimulación a través de ser muy buen niño, o un niño simpático, o  de llorar o tener miedo o rabietas. En cada familia o sistema educacional hay unas emociones más permitidas que otras. Así es como nace la tendencia emocional que gestará el adulto. Y en cada momento de esa familia existen unas necesidades de función creadas de forma diferente, lo que hace que un hermano difiera de otro emocionalmente, siendo criados aparentemente “igual”, con la misma intencionalidad por los padres.

Los padres nos dan la vida y después, si están disponibles, nos dan mucho más. Nos dan la crianza, los límites y la frustración, los recursos y las dificultades con los que ellos se toparon. Con todo esto ya tenemos un sistema emocional. Ése sistema emocional en mi edad adulta permanece intacto en mi edad infantil, continúa funcionando a mis 35 años igualito que una niña de 5 o de 6 años. Tomamos de ellos sus tendencias emocionales y también algunas de sus maneras de hacer, al igual que una larga lista de ideas y creencias acerca del mundo. Sobre esto construimos una estructura adulta, que aprende a relacionarse con la realidad, a manejarse con el mundo y tomar decisiones, y además generamos la capacidad de pensar acerca de todo esto: de cómo funciona el mundo y de cómo funciono yo. Y con todas esas estructuras me he ido al mundo de los mayores sintiendo, decidiendo, pensando...bailando con la vida. Y en ese baile con la vida aparece el dolor, que forma parte de la vida auténtica. A menudo, queremos solucionar ese dolor huyendo de él, entrando en la autoexigencia o enfadándonos con el mundo. En numerosas ocasiones atribuimos nuestro dolor a que nuestros padres  no nos dieron suficiente (atención, cariño, recursos...).
Lo cierto es que si hoy soy adulto es que he tenido suficiente. Probablemente mucho más que suficiente. Ahora toca mirar de la siguiente manera: mi parte emocional es una niña pequeña de no más de siete u ocho años. Tengo una parte adulta y responsable además, y una parte sabia que en el fondo sabe lo que esa niña necesita. Nos toca ahora, pues, ser buenos padres con nosotros mismos ¿Qué ha de darle mi parte sabia y adulta a mi niña pequeña enfadada, triste, asustada o dolorida?: el sostén.
 
Lo que quiero ser cuando sea niña es tener la capacidad de la alegría y del amor, de la curiosidad por aprender. Que mi adulto sano me acompañe en las disciplinas necesarias para acceder a todo eso. Y que me dé permiso para estar triste,  miedosa y enfadada también, porque eso me completa. Siempre acunándome en estos trances (a veces nos los regañamos), tocándome la espalda para sentir calor, el amor por mí misma. La hora del adulto cuando aprendemos de nuevo a cuidar a ese niño que fuimos, cuando nos ayudamos a ser el niño que queremos ser.

lunes, 18 de junio de 2012

LA NEUROPSICOLOGIA EN LA CMN


Dña. Tamara James Ortega, miembro del Departamento de Neuro-psicología de la CMN nos responde a algunas preguntas muy interesantes para los pacientes y familiares de éstos:

P- ¿Dña. Tamara, en qué tipo de atenciones se centra este departamento de la CMN?
Tamara J. - Este departamento se centra especialmente, en atender aquellas afectaciones que provienen de un daño o una lesión del sistema nervioso central, provocado por un daño cerebral adquirido o sobrevenido. 
 
P- ¿Esta unidad tiene más pacientes adultos, jóvenes o no existe una identificación con la edad?
Tamara J. - Realmente no existe una atención relacionada con la edad. Sin embargo, sí es cierto que debido al estilo de vida y a la exposición a determinados hábitos dañinos, hace que la población adulta sea más propensa a sufrir ciertas patologías vasculares. Lo que no resta para que la población infantil no presente o desarrolle este u otro tipo de patologías cerebrales.

P- ¿El trabajo en este departamento tiene principio y fin o es un trabajo indefinido?
Tamara J. - Aunque depende de la afectación de cada paciente, intentamos que el tratamiento tenga una persistencia en el tiempo, que ayude a mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares.

P - En el paciente se producen cambios en el estado anímico, hay que trabajar por lo tanto la parte emocional ¿este departamento asume el trabajo en esta parte?
Tamara J.- Prestar atención a nuestros sentimientos y emociones resulta fundamental, ya que una rehabilitación neurológica no debe de contemplarse sin un enfoque holístico e integral que permita la relación entre disciplinas.

La intervención psico-terapeutica es de crucial importancia, puesto que se basa en atender los aspectos emocionales que desestabilizan el equilibrio y el desarrollo personal. 
 
La rehabilitación afectiva del paciente tiene como objetivo, evitar la desconexión con el entorno, favorecer las necesidades personales, aumentar la autoestima y fomentar la autonomía de los pacientes.

P - ¿Qué tipo de trabajo se realiza con el paciente, en qué se centra?Tamara J. - El tipo de abordaje que realizamos se centra en la recuperación y en la compensación de las capacidades funcionales para favorecer la reorganización cerebral.
La rehabilitación cognitiva se basa en la realización de tareas y ejercicios específicos enfocados a trabajar distintas áreas y funciones.

P - Qué consideras importante en el trabajo diario con ellos
Tamara J.- La relación con los pacientes nos brinda la oportunidad de percibir la voluntad y el esfuerzo constante que se transmite por vivir.
P - ¿Todos los pacientes son residentes en la Clínica o algunos son ambulatorios?
Tamara J. - Existen pacientes que debido a sus condiciones de salud, deben ser hospitalizados, ya que precisan de un cuidado especifico y de unas necesidades asistenciales básicas que en casa no pueden ofrecerles.

Sin embargo, la mayoría de nuestros pacientes reciben tratamiento en régimen ambulatorio acudiendo regularmente desde su domicilio a nuestra unidad bien de manera inicial o como continuación después de la hospitalización.
P - Es imaginable que, además, hay que ayudar a las familias a que entiendan que hay un cambio en las personas cuando se produce un A.C.V. y que por lo tanto debe existir una nueva forma de relacionarse con ellas ¿cómo aborda la CMN este aspecto?
Tamara J. - Existe una escuela de familia, que coordina Begoña Martínez Pelegrín, que ofrece un servicio de orientación y asesoramiento familiar.
La CMN ayuda, por lo tanto, a que exista una adaptación del núcleo familiar a la nueva situación, ofreciendo información y pautas para el desarrollo de habilidades de manejo de los problemas que puede presentar el paciente.

P - ¿Cómo es el día a día para el médico? Trabajando con personas con cierta dificultad, ¿no le llega el desánimo también al médico?
Tamara J. - No creo que la palabra sea “desánimo”. Si es cierto que muchas de las personas que han sufrido un daño cerebral presentan problemas conductuales y alteraciones emocionales que afectan a su conducta habitual, pero es una condición añadida a nuestra profesión, y lograr manejar la situación para obtener el máximo nivel de funcionalidad resulta altamente gratificante.
P - Algo que también considera importante en el departamento...
Tamara J.-  Un aspecto muy importante dentro de nuestro departamento es la comunicación entre profesionales.
Varios días a la semana celebramos reuniones informativas para abordar con individualidad cada caso, establecer objetivos y revisar tratamientos. La finalidad de esta comunicación reside en de reeducar, rehabilitar y/o compensar los déficits físicos, sensoriales, cognitivos y conductuales derivados del daño cerebral.
P - Ventajas que ofrece la CMN al paciente.
Tamara J.- Disponemos de un equipo médico  multidisciplinar que permite además de ofrecer una asistencia integral e intensiva, unificar criterios de diagnóstico y tratamiento.
Además también disponemos de instalaciones totalmente equipadas como una piscina cubierta climatizada y una sala adecuada y adaptada para entrenar las actividades básicas de la vida diaria. Espacios necesarios de trabajo, que ofrecen las mejores condiciones para la recuperación e integración de los pacientes. 
 
P - ¿Qué es lo primero que habría que trasladar siempre a un paciente de A.C.V.?

Tamara J.- Es importante transmitir desde el inicio paciencia y confianza, tanto al paciente como al familiar. La recuperación es un proceso variable que depende de la afectación y la lesión neurológica. Normalmente el proceso de rehabilitación suele ser largo y por lo que de prevalecer el respeto y la sensibilidad, para percibir y comprender la delicada situación de cada paciente.

Muchas gracias Dña. Tamara por estas respuestas que nos han aclarado muchos conceptos entorno a los servicios que presta la CMN a los pacientes que llegan con Daño Cerebral Aquirido a sus instalaciones, seán del origen que sean.

domingo, 11 de marzo de 2012

La personalidad limite:más allá del carácter.



Vivir una vida análoga a una telenovela es vivir la vida de una personalidad limite....



Así se refiere a la personalidad limite uno de los manuales más conocidos en psiquiatria. Actualmente en urgencias y unidades de agudos, consultas privadas y unidades de salud mental existe un gran numero de pacientes y familiares que demanda ser atendido de una forma desesperada.Presentan una especie de caos emocional que interfiere enormemente en la forma de llevar la vida cotidiana con normalidad (dificultad para centrarse en los estudios, mantener el empleo, cambios constantes de objetivos y aspiraciones, problemas de relaciones interpersonales y en general para mantenerse vivo sin hacerse daño).Muchas veces se sienten solos, incomprendidos, confusos, perdidos, incompletos, abandonados, y no entienden que les ocurre.Se trata de personas especialmente vulnerables y sensibles.Muchas de estas personas tienen un amplio historial clínico con frecuentes ingresos en urgencias por autolesiones recurrentes, intentos de suicidio, intoxicación por abuso de sustancias o episodios agresivos, que ponen en peligro su vida y en ocasiones la de los demás.Dicen no encontrar una identidad propia ni una explicación a su sensación de vacío, a sus reacciones impulsivas de ira y/o de autodestrucción.


De todos los trastornos de personalidad el TLP (trastorno limite de personalidad) es probablemente el más diagnosticado.Representa el 2-3% de la población, casi un 25% de todos los hospitalizados y el 15% de los pacientes ambulatorios.

Las personas con un trastornos de la personalidad presentan un carácter patológico que dificulta la convivencia consigo mismos y con los demás, todo esto de una forma repetitiva, automática y permanente en su vivir diario. Según que tipo de rasgos de carácter predominen, se podrá hablar de un tipo u otro de trastorno de personalidad.

Pero más allá de los tipos, lo que importa es que ese desequilibrio emocional (que es lo nuclear) y en consecuencia vital, común en casi todos, crea una angustia a veces devastadora que se trasluce apareciendo en su vivir diario como  dificultades en la familia, el trabajo, amigos, parejas,  así como conductas anómalas por las que se expresa este desequilibrio: adicciones, trastornos alimentarios, violencia física y/o verbal, autoagresiones e intentos suicidas.Muchas veces estas conductas son vías de escape a esta gran angustia que sufren, pero no su patología central que seria como hemos dicho el carácter patológico.

El abordaje aunque debe ser integral (fármacos cuando existan síntomas y psicoterapia) podríamos centralizarlo en una psicoterapia en profundidad y de larga duración ya que es la vía más sanadora para personas con dificultades caracteriales dejando la farmacología y los ingresos hospitalarios para la contención de conductas de riesgo.No obstante cada vez más en estos pacientes se han empezado a realizar tratamientos (hospitalizaciones) de larga duración buscando siempre una reinserción social que sería el último peldaño a subir; readaptarse de nuevo a su vida habiendo trabajado esos aspectos cognitivos y emocionales en profundidad.


Dra.Paloma C.Navarro Gómez
Psiquiatra. Clinica Mediterránea de Neurociencias.

lunes, 23 de enero de 2012

CONSTELACIONES FAMILIARES ¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SE USAN?


Una persona acude a un taller de constelaciones familiares  cuando  quiere solucionar una dificultad que presenta en su día a dia. Esta dificultad puede ser un síntoma específico (ansiedad, depresión, abuso de sustancias, dolores crónicos, miedos etc), situaciones que se repiten a lo largo de la vida una y otra vez (dificultad para encontrar o mantener las parejas, problemas con las figuras de autoridad, problemas de relación con iguales, problemas de comunicación dentro de los miembros de la familia) o dificultades derivadas de momentos concretos del ciclo vital (pérdida de un ser querido, problemas económicos, problemas para tener hijos cuando no hay problemas orgánicos, etc)

En un taller de Constelaciones familiares se encuentran un grupo de personas con distintas inquietudes y dilemas a resolver. Este encuentro crea un clima favorable de respeto e intimidad  para que se trabajen las diferentes problemáticas de los asistentes.

Una persona  expone ante el grupo su dificultad y a partir de aquí guiado por su intuición, elige a distintos miembros del grupo como representantes de las personas que el constelador considera que forman parte de su problema. A continuación coloca a los representantes en el centro de la sala. Hecho esto la constelación cobra vida de forma que los representantes comienzan a sentir las emociones, miedos y deseos de las personas a quienes representan.

Con este método el origen del problema sale a la luz.  La verdadera dinámica del problema se manifiesta y expresa viéndose con claridad. El facilitador o constelador va guiando a las personas ayudándolas a que cada cada cual tome el lugar y la responsabilidad que le corresponde en relación al problema planteado.

Estas constelaciones no sólo explican y resuelven casos individuales, nos permiten también comprender las leyes invisibles que rigen nuestras relaciones. En casi todas las familias hay ciertos hechos que tienen un profundo impacto residual en todos sus miembros, perturbando la armonía familiar.Toda persona está conectado a una familia y adopta ciertos roles en la estructura familiar. Todos los miembros de la familia, incluyendo aquellos que están ausentes por muerte y separación, están energéticamente presentes en la estructura familiar y afectan a los otros miembros.

Recreando la estructura o constelación de la familia, las relaciones dentro del sistema pueden aclararse. Los participantes pueden ver como las dinámicas no resueltas han estado afectándoles desde la infancia. Con este trabajo se logra traer a la luz lo oculto y hacer visible la causa de determinados conflictos. La realidad aceptada es liberadora, disuelve las implicaciones  y abre paso a la reconciliación; de esta manera la perspectiva se amplía y con ella también la responsabilidad.

Un artículo de D. Oscar Guinea

miércoles, 31 de agosto de 2011

LA ANSIEDAD, UN MAL DE NUESTRO TIEMPO

La ansiedad es un componente básico de la condición humana. Es un fenómeno experimentado en cualquier cultura o sociedad que surge como una reacción fisiológica y emocional ante diferentes situaciones ambientales. Como mecanismo de supervivencia del organismo desempeña un papel protector en la preservación del individuo y de la especie ya que sirve para alertar al ser humano de posibles peligros así como enfrentarse o adaptarse a ellos.

            Existen diversos casos donde las respuestas de ansiedad no funcionan como mecanismo adaptativo, de tal manera que el individuo las percibe como respuestas descontroladas, demasiado exageradas para el estímulo que las ha provocado y fuentes de sufrimiento en el que las padece. A esta manifestación se le llama ansiedad patológica ya que aparecen ante estímulos insignificantes, presentando una intensidad exagerada o persisten más allá de lo necesario.

            Los trastornos de ansiedad, junto con las adicciones, son los problemas clínicos más frecuentes entre la gente. Algunas manifestaciones clínicas de la ansiedad patológica son las crisis de angustia (presencia de estallidos bruscos e inesperados de ansiedad con sensaciones de carácter físico que producen el temor a un ataque cardiaco), la Agorafobia (aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso), la fobia social (temor repetido al exponerse a situaciones sociales en las que el sujeto se enfrenta a personas que no pertenecen al ámbito familiar así como a la posible evaluación por parte de los demás).

            Problemas médicos como la diabetes, la hipertensión o el cáncer pueden provocar ansiedad adaptativa o ansiedad patológica, dependiendo de la gravedad objetiva de la enfermedad, la personalidad de la persona, las estrategias de afrontamiento y la presencia o ausencia de apoyo social y emocional.

            Se ha descubierto que una situación de ansiedad crónica  afecta al sistema inmunológico disminuyendo el nivel de resistencia del individuo ante ciertas enfermedades. La ansiedad, en ausencia de tratatamiento, puede dar lugar a la aparición de trastornos como el consumo perjudicial de sustancias (alcohol o benzodiacepinas), la depresión o enfermedades físicas (úlceras, afecciones cutáneas, tensión muscular, disfunciones sexuales, fatiga crónica y trastornos cardiovasculares)

            Un problema importante relacionado en los problemas de ansiedad son las conductas de evitación. Éstas consisten en posponer actividades que se deberían llevar a cabo, no aceptar invitaciones o no enfrentarse con las dificultades. En un primer momento producen alivio, sin embargo esta evitación acaba minando la confianza de uno mismo y cada vez se amplían más las situaciones temidas.

            Los tratamientos de la ansiedad dependen del enfoque utilizado, aunque todos buscan  reducir el nivel de ansiedad para poder tener una calidad de vida adecuada. Los ansiolíticos funcionan como calmantes temporales de tal manera que cuando se suprime su consumo vuelve a aparecer la ansiedad, motivo por el que se recomienda compaginar los tratamientos farmacológicos con tratamiento psicológico.

Oscar Guinea (Ldo. en Psicología, responsable de coordinación de terapias para conductas adictivas en la CMN)

domingo, 31 de julio de 2011

ENTREVISTA A DOÑA BELÉN JIMÉNEZ GODOY

Reproducimos en este artículo la entrevista realizada el pasado 28/07/2011a Dª Ana Belén Jiménez  Godoy, Directora del Servicio de Psicología y Psicoterapia de la Clínica Mediterránea de Neurociencias, en Alicante.

1.     ¿Cómo es el equipo de trabajo que forma el Servicio de Psicología y psicoterapia, que dirige en la CMN? 

A.B. Actualmente somos un equipo de unas 12 personas entre personal interno de la CMN, y colaboradores externos que desarrollan  parte  de su actividad profesional en nuestro centro. Este equipo lo conforman psicoterapeutas, psicólogos, socioterapeutas y terapeutas ocupacionales, entre otros profesionales de la salud mental.

2.     ¿Cuáles son las principales áreas de intervención que ofrece este servicio y qué lo caracteriza? 
A.B. Contamos con las áreas ambulatoria y  de hospitalización, y dentro de ésta última tenemos la unidad de agudos, trastornos de la personalidad, trastornos de la alimentación y la unidad de adolescentes.

En cada una de las áreas nuestra intervención cuenta con elementos diferenciales  respecto a otras formas de actuación. Por ejemplo, en el caso de la hospitalización de adultos contamos con la figura del socioterapeuta , que es una figura de “referencia” para el paciente desde su ingreso en el centro, ya que éste lo acompañará en todo el itinerario de tratamientos que recibirá la persona, siendo su principal figura de apoyo durante su permanencia en el centro.

Otro aspecto diferencial del centro es el completo proceso de evaluación que se le hace al paciente, incluyendo la valoración neuropsicológica. Esto permite incluir en el posterior tratamiento, la rehabilitación neuropsicológica del paciente, área de vital importancia en determinadas patologías.

Así mismo contamos con una amplia diversidad de herramientas en psicoterapia que nos permiten adaptarnos a las características de cada paciente y al momento físico y psicológico en el que se encuentre en cada momento. Gracias a esa diversidad de líneas terapéuticas podemos abordar al paciente en todas sus dimensiones (cognitiva, afectiva, psicocorporal y sociofamiliar).
También destaco el hecho de que  gran parte de  nuestro equipo de profesionales trabaja como  profesores universitarios, y nos dedicamos así mismo, a la formación de futuros psicoterapuetas. Todo ellos  nos mantiene en permanente actualización de conocimientos y herramientas terapéuticas.

3.     ¿Y en áreas como los trastornos de la alimentación, adicciones o daño cerebral?
En estas áreas también hay importantes aspectos diferenciales, como el caso de la figura de las educadoras, en el caso de los trastornos de la alimentación  y la importancia  que concedemos al proceso de alta y posterior tratamiento ambulatorio, todo ello llevado a cabo con un seguimiento muy cercano.
En los programas de atención a los trastornos adictivos utilizamos una combinación de terapia individual y terapia grupal, durante el tratamiento ambulatorio de estas patologías.
Por último, en el tratamiento del daño cerebral contamos con la ya comentada rehabilitación neuropsicológica, así como un programa de apoyo psicológico para familiares de estos pacientes.

Ana Belén nos comenta que en la actualidad se han disipado muchos de los prejuicios e ideas preconcebidas en torno a la psicología y sus áreas de intervención, y cada vez son más las personas sin una patología grave, que acuden en busca de ayuda para superar o aprender a manejar situaciones ligadas al propio proceso vital, como puede ser una pérdida, una situación de duelo, problemas de pareja, divorcio, pérdida del empleo, etc.

En este sentido, Ana Belén nos comenta que “ En el servicio de psicología y psicoterapia de la CMN también contamos con talleres y otros programas grupales y/o individuales dirigidos a mejorar nuestro conocimiento  y crecimiento personal, a potenciar nuestra creatividad y espontaneidad, etc” Además, Ana Belén, señala que en esta tendencia, también se observa un aumento de hombres en la participación de este tipo de programas, en comparación con épocas anteriores donde el predominio femenino era muy superior.