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jueves, 7 de marzo de 2013

TRATAMOS LAS ADICCIONES DE MANERA INTEGRAL: Entrevista al Dr. Pedro Antón, Director de la CMN

¿Qué aspectos caracterizan a la Clínica Mediterránea de Neurociencias?
La CMN es un centro muy bien dotado de recursos, con estancias confortables y un ambiente muy cuidado que contribuye al bienestar del paciente e, indudablemente,  con ello a la eficacia de los tratamientos. Tras más de diez años de trayectoria nos hemos convertido en un centro de referencia tanto por la calidad de nuestros profesionales como por nuestros equipamientos, por contar con la tecnología más avanzada y por nuestro alto grado de especialización.
¿Los tratamientos se enfocan desde una perspectiva pluridisciplinar?
Efectivamente, ahí reside buena parte de nuestro éxito. Contamos con psiquiatras, psicólogos, neurólogo, especialistas médicos, personal técnico cualificado, etc. Trabajamos en equipo de forma coordinada en la atención a los pacientes, dentro de un marco médico general, con el apoyo de nuestros servicios (Unidad de rehabilitación; Unidad de diagnóstico por imagen: PET, RNM, TAC, etc.; Unidad antiestrés: piscina climatizada, gimnasios, etc.). En lo  referente a adicciones, somos un centro para el diagnóstico, evaluación y tratamiento de las adicciones, que abordamos desde un enfoque multidisciplinar e integral.
¿Desde cuándo trabaja la CMN en el campo de las adicciones?
La CMN trabaja en  el campo de las adicciones desde el año 2001, cuando comenzamos la actividad asistencial. Posteriormente, desde hace ocho años, comenzó el funcionamiento de la Unidad de Patología Dual para pacientes que presentan un consumo activo de tóxicos, además de un trastorno psiquiátrico concomitante.
Concretamente ¿qué adicciones tratan?¿A través de qué protocolos de actuación y de qué terapias?
Como es sabido, existe en la actualidad  una alta incidencia y prevalencia en los consumos de alcohol y cocaína, por lo que tratamos de manera más frecuente las adicciones a estas dos sustancias que, en muchos casos, la adicción es conjunta. Las adicciones a opiáceos son menos frecuentes , aunque hay que tener en cuenta que no pocos paciente son politóxicomanos, es decir, adictos a varias sustancias. En cuánto a los protocolos de actuación, dependerá  de cada paciente y de su grado de adicción. En función de ello, se decide si es precisa o no la hospitalización y se determina el tratamiento a seguir. Generalmente, estos pacientes pueden beneficiarse de terapias individuales, grupales, de familia y de un tratamiento con psicofármacos. El objetivo inicial es desintoxicar al paciente, al tiempo que se valoran la presencia de otros problemas y se planifica un seguimiento que permita una abstinencia mantenida en el tiempo.
 

viernes, 18 de enero de 2013

EL CONCEPTO SOCIOCULTURAL DE DROGA HOY

Óscar Guinea
Psicólogo.  Servicio de Psicología y Psicoterapia
        
Los medios de comunicación nos bombardean sobre el aumento del consumo de determinadas drogas en nuestro país, así como con campañas publicitarias sumamente agresivas sobre los daños de los consumos de drogas. Los padres están muy preocupados sobre lo que hacen o dejan de hacer sus hijos al respecto. Algunos, incluso, consideran el consumo de drogas como una de las lacras de nuestra sociedad globalizada. Mientras, una proporción importante de gente joven (y no tan joven) las consumen, incluso haciendo apología de ellas.
Parece que estamos en una sociedad polarizada con respecto al consumo de drogas, de tal manera que al hablar de ellas: o uno está a favor de su consumo y su legalización, o uno está en contra de ellas adoptando actitudes de demonización. Es como si no existiera un término medio: o son buenas o son malas. Quizás olvidamos que las drogas son sustancias que al ser ingeridas producen una  serie de reacciones fisiológicas y emocionales. Quizás olvidamos que las sustancias son entes inanimados que por sí solas son inocuas. Quizás olvidamos que el hecho de consumirlas es una decisión individual y que dependiendo de muchos factores – conocimiento sobre los efectos, estado emocional en el que nos encontramos antes de ingerirlas o expectativas que tengamos sobre ellas- el efecto será uno u otro.
Por eso me gustaría limitar el concepto de droga.  Se podrían catalogar con respecto al efecto que producen en el sistema nervioso, a la distinción entre drogas duras y drogas blandas o la distinción entre drogas legales e ilegales. Entrar en cada una de estas categorías poco aporta al tema, por eso prefiero hablar de drogas  en términos de usos o abusos.
Con respecto a cualquier droga se consideran cuatro posibilidades de consumo: la decisión de no consumirla, el consumo esporádico o habitual controlado, el abuso  y la dependencia.
El primer tipo no despierta ninguna duda. Los segundos son los que, aún consumiéndolas, éste no afecta a sus actividades diarias. Los del tercer grupo son los que, a pesar de que pueden estar  temporadas sin ingerirlas, cuando lo hacen sufren consecuencias perjudiciales en el área personal y de salud, en la relación con las personas de su entorno y/o dificultades económicas, laborales o legales. Finalmente, el consumidor dependiente es el que toda su vida gira alrededor del consumo de la sustancia. James Frey lo describe en su libro “En mil pedazos”: “Un adicto es un adicto. Da igual la raza, el estatus social o económico. Da igual que la adicción sea de drogas, alcohol, crimen, sexo, compras, juegos de azar, comida, televisión o los Picapiedra. La vida del adicto es siempre igual. No tiene emoción, no tiene atractivo, no tiene diversión. No hay momentos buenos, no hay alegría, no hay felicidad. No hay futuro y no hay salida. Sólo una obsesión (…)”
Con respecto a la existencia de drogas en nuestra sociedad, es necesario asumir que las drogas han coexistido a lo largo de la historia de la humanidad, la búsqueda en el ser humano de elementos que le hagan sentir placer y eviten el malestar es una constante. La cuestión está en que hay personas que pueden controlar su consumo y otras que no pueden hacerlo. Casanova decía al respecto “En manos sabias, el veneno es medicina; en manos necias la medicina es veneno.”
¿De qué depende, parafraseando a Casanova, ser un sabio o un necio en lo que respecta al consumo de drogas?
Primeramente es necesario conocer la sustancia que se consume, efectos y dosis de seguridad. En segundo lugar es primordial tener diferentes inquietudes, pues las sustancias pueden ser un medio de profundizar en uno mismo, pero no el único. En tercer lugar es necesario tener un equilibrio entre el trabajo, el ocio y las relaciones familiares. Finalmente capacidad de autocontrol.  Con respecto a esto último Burke decía “Está dispuesto en la constitución eterna de las cosas que quienes carecen de moderación no pueden ser libres. Sus pasiones forjan sus grilletes.”  
 
El consumidor de sustancias, especialmente de aquellas que son adictivas, ha de ser consciente de que cuando uno ha pasado la barrera del consumo no problemático, entendiéndose éste por consumo esporádico o habitual, al consumo problemático, ya sea en forma de abuso o adicción, no hay posibilidad de retorno. Puede conseguir la abstinencia, en muchos casos es necesaria la ayuda de un equipo multidisciplinar (psicólogos y psiquiatras) especializado en el tratamiento de adicciones para conseguirla, pero es improbable que consiga volver a tener un consumo moderado de dicha sustancia; incluso aunque fuese capaz de adquirir las habilidades comentadas en el párrafo anterior, la droga ha quedado registrada en ese cerebro y un solo consumo sería suficiente para volver al consumo problemático.
 

 

           

             

 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Las otras adicciones...que matan la felicidad

Pedro Antón Fructuoso
Psiquiatra. Director Clínica CMN

El término adicción ‐que proviene del inglés addiction‐ significa "sumisión de alguien a un dueño o amo", se reserva no sólo para aquellas drogas (legales o no) como el alcohol, opiáceos, cocaína, anfetaminas, etc., sino también para aquellas actividades legales como la alimentación, el sexo, la televisión, el juego, el trabajo, etc., lo que se denomina adicciones sin droga (toxicomanías sin tóxico) que suelen tener, a veces, tanta potencialidad adictiva como las adicciones con droga y que, en cualquier caso, es una fuente de infelicidad para las personas que sufren estas dependencias, ya que se sienten incapaces del control de los impulsos que se originan con la propia adicción. 
 
Cada día aumenta el número de jóvenes y también de menos jóvenes ‐las adicciones se pueden presentar a cualquier edad‐ que pueden sufrir las conductas adictivas, por las circunstancias tan propicias que se dan en el mundo actual. Entre éstas, el vacío y el aburrimiento (lo que no deja de ser paradójico en una sociedad en la que se disponen de múltiples medios para el disfrute personal), también la tendencia inmediata a la gratificación (generalmente por una educación permisiva y orientada a satisfacer las necesidades del niño, sin ninguna exigencia) o la pérdida de valores de la sociedad actual que confunde con sus mensajes a tanta gente joven (hay que conseguir el placer, como objetivo primordial, etc.).
No es infrecuente que acudan a la consulta personas, generalmente adultas, que tienen una adicción a Internet. Las formas de adicción dentro de Internet pueden ser muy variadas ‐muchas veces puede alimentar otras adicciones (al sexo, pedofilia, etc.)‐ y cuando se trata de una adicción propia a Internet (descrita por Ivan Goldberg, 1995), se presentan los síntomas típicos, como en el abuso de sustancias tóxicas:
 
a) Tolerancia (necesidad de incrementar la cantidad de tiempo de Internet para obtener satisfacción).
b) Abstinencia, con síntomas típicos de ansiedad, pensamientos obsesivos sobre Internet, agitación, etc.
c) Se accede a Internet con más frecuencia o por periodos más largos.
d) Esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de Internet.
 El perfil psicológico de estos pacientes se caracteriza porque suelen ser personas con baja autoestima y marcada introversión, además de un nivel alto de búsqueda de sensaciones; también suelen presentar timidez y, a veces, fobia social. Tienen una fantasía descontrolada, la atención dispersa y fácil distraibilidad.
Suele existir una relación entre un alto uso de Internet y la presentación de un trastorno depresivo, aunque es difícil establecer si la depresión es causa o efecto de la adicción a internet. A menudo está presente y es frecuente en todas las adicciones, el sentimiento de culpabilidad y la tristeza que pueden acentuar la propia adicción, estableciendo un circulo vicioso que conlleva una importante alteración en la conducta de la persona adicta.
 
La adicción al sexo, puede darse en formas muy diversas: consumo indiscriminado de pornografía, visitas incontroladas a sexshops, uso de líneas eróticas, prostitución, pedofilia, etc. Generalmente se trata de un varón, con un impulso incontrolado dirigido a la práctica sexual física y anónima en forma de acto breve, con frecuencia poco satisfactorio que se repite con intervalos variables siempre cortos (entre algunas horas y escasos días). La personalidad previa del adicto al sexo suele ser débil e impulsiva. Alguno de sus rasgos, como fuerte subordinación a la imagen materna, la inseguridad de sí mismo, el vacío existencial, etc. facilitan la entrada en la adicción.
 
La adicción al juego (ludopatía), consiste en un impulso incontrolado que se acompaña de fuerte tensión emocional y no se deja influir por el pensamiento reflexivo.
El ludópata persiste en sus conductas a pesar de las consecuencias negativas que éstas provocan en el ámbito personal, familiar, conyugal, laboral y social de los individuos que por lo general se encuentran profundamente afectados. No existe un perfil específico de la personalidad, sino distintos rasgos predisponentes que pueden coincidir con los registrados en otras adicciones, sobre todo la falta de capacidad para el autocontrol, la baja autoestima y algunos rasgos de la personalidad límite, la personalidad narcisista y la personalidad antisocial. A veces, el origen de esta adicción está condicionado por un estado de alcoholismo o de dependencia de otras drogas o por un cuadro depresivo.

Los adictos al trabajo, generalmente son hombres y de mediana edad (entre los principales profesionales que sufren esta adicción se encuentran médicos, abogados, periodistas y  ejecutivos), que hacen del trabajo el centro de su vida y descuidan la vida familiar y social. Intentan llenar con el trabajo un vacío (existencial)
que les ocasiona gran ansiedad. El autor V.Frankl llamó neurosis dominicales a la situación de angustia creada los días que no se permite legalmente trabajar. Los síntomas de ansiedad, insomnio, irritabilidad y depresión acompañan a esta adicción. 
El tratamiento de las adicciones, se centra en una combinación de tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, con adopción de medidas específicas para cada tipo de adicción. Los fármacos empleados suelen ser los antidepresivos (inhibidores de la recaptación de serotonina, tricíclicos) y ansiolíticos (benzodiacepinas) y las psicoterapias individual (cognitivo‐conductual) y de grupo.

lunes, 27 de febrero de 2012

¡ Cuidado con la toma de hipnóticos (pastillas para dormir) !


El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente; un trastorno que, con motivo de la actual crisis económica y del mercado laboral ha visto como su incidencia ha ido aumentando considerablemente en los últimos años. Su correcto tratamiento requiere tanto medidas farmacológicas como otras no farmacológicas consistentes en mejorar la higiene del sueño, técnicas de tipo cognitivo-conductual, control de estímulos,……etc.  Pero esto no siempre se hace así, siendo bastante habitual recurrir a todo tipo de tratamientos “alternativos”.
Cuando aparecen las primeras dificultades para conciliar o mantener el sueño el pensamiento inicial es que sólo ha sido una mala noche, con el convencimiento de que, al día siguiente, el problema se arreglará por sí solo.
Si esto no ocurre y esa dificultad para dormir se prolonga durante varios días, los hay que recurren a las terapias naturales o “remedios caseros” (un vaso de leche, un baño caliente, una infusión de valeriana, …...etc); los hay que se acercan a la farmacia más cercana en busca de algún medicamento para dormir de esos que se publicitan en diversos medios y que se pueden adquirir sin receta médica, y hay quien incluso recurre al alcohol, una de las sustancias que más se han utilizado como inductor del sueño desde la antigüedad (aunque hoy en día sabemos que no sólo no mejora el sueño, sino que genera un sueño fragmentado, superficial y mucho menos reparador). Cualquier cosa es válida para “recuperar el sueño”. 
Ante el escaso éxito de las medidas anteriores no transcurre mucho tiempo hasta que se toma la decisión (muchas veces sin control médico) de recurrir a un hipnótico.
Los hipnóticos son los medicamentos más utilizados para el tratamiento del insomnio, y, a grandes rasgos, los podemos dividir en dos grupos bien diferenciados: los no benzodiacepinicos (de más reciente aparición y con menos efectos secundarios) y los benzodiacepínicos. Éstos últimos son todavía en la actualidad los fármacos más consumidos (en el año 2005 se consumieron en España más de 50 millones de envases de benzodiacepinas) y cuando se administran de forma incontrolada, pueden llevarnos al una situación que, en muchas ocasiones, es mucho peor que el punto de partida.
Cuando se emplean hipnóticos como tratamiento de un insomnio y su uso se prolonga durante meses se corre el riesgo de inducir un fenómeno de dependencia y tolerancia, es decir, vamos a necesitar aumentar la dosis para volver a conseguir los mismos efectos que al inicio del tratamiento. Si aumentamos la dosis recuperamos los efectos beneficiosos iniciales sobre el sueño, pero tendremos una mejoría sólo temporal ya que al cabo de varias semanas se volverá a generar de nuevo tolerancia.  
Si decidimos “romper esta espiral” y optamos por dejar de tomar el fármaco podemos encontrarnos con que aparece un insomnio de rebote (por retirada brusca) que es mucho peor que el insomnio que teníamos inicialmente. En la sociedad actual priman las soluciones rápidas y si vemos que estamos peor la tendencia es volver de inmediato al consumo de hipnóticos en un intento de normalizar esta situación.
El deterioro del sueño poco a poco se hace persistente. El hipnótico ya ha perdido ese efecto beneficioso sobre el sueño y además, las crecientes dosis administradas junto con el prolongado tiempo de tratamiento hacen que sus efectos se alarguen más allá del sueño nocturno y aparezcan efectos no deseados también durante el día, con somnolencia, lentitud del pensamiento, torpeza, incoordinación,……etc. . Ahora el problema ya no es sólo por la noche, sino que se extiende a las 24 horas del día.
En ocasiones es el propio insomne quien, en un intento desesperado por buscar una solución, puede empeorar todavía más esta situación, ya que no suele culpar de todos estos efectos indeseables a una prolongación del efecto del hipnótico durante el día, sino que, muy al contrario, piensa que durante el día se encuentra mal porque duerme mal y duerme mal porque probablemente el hipnótico tenga ya poco efecto y, ante esta circunstancia, la solución que cree más adecuada para compensar esta falta de eficacia es subir de nuevo la dosis o añadir un nuevo hipnótico.
La situación se vuelve desesperante; durante las noches no puede dormir y durante el día sufre cansancio, somnolencia, cambios de humor, falta de concentración, irritabilidad,……acompañado de un deterioro en las relaciones personales, familiares y laborales que puede terminar, en los casos más avanzados, en cuadros de ansiedad o depresión.  Es en este momento (ahora que el problema es mucho mayor de lo que inicialmente era, y también mucho más difícil de tratar) cuando la mayoría de los pacientes con insomnio crónico solicitan consulta médica.
Hay que intentar evitar entrar en esta dinámica de toma crónica e incontrolada de hipnóticos para dormir. Si tenemos problemas para conciliar el sueño o para mantenerlo (con frecuentes despertares a lo largo de la noche) lo más aconsejable es no automedicarse y consultar desde el principio a su médico sobre cuál debe ser el tratamiento más indicado para su caso.

    
 Dr. Javier Brualla
Neurofisiólogo Clínico


 Centro de Medicina del Sueño CMN Alicante

sábado, 24 de septiembre de 2011

UNIDAD DE CONDUCTAS ADICTIVAS ENTREVISTA CON D. OSCAR GUINEA

Nos encontramos en una mañana soleada, aun calurosa de verano, a pesar de que el entorno que ha procurado crear la CMN está lleno de verde y cuidado ambiente de arboleda,  que propicie al visitante una imagen más acogedora y fresca.
Nuestra visita de hoy es para encontrarnos con D. Oscar Guinea Ortega, coordinador de la unidad de Conductas Adictivas.
Aparte del cordial encuentro, D. Oscar se muestra como un experto con especial capacidad para transmitir con claridad y con un lenguaje llano, el cometido de su unidad.
- Oscar este servicio tiene un paciente concreto, ¿a quiénes va dirigido?
R.- Está dirigido a personas que presenten una adicción a drogas legales (alcohol y benzodiacepinas), drogas ilegales (cocaína, cannabis, heroína, etc.) o comportamientos compulsivos (juego o sexo) y/o patologías mentales asociadas como esquizofrenias, trastorno bipolar o trastorno de personalidad.
- Imagino que la actuación en cada paciente estará personalizada, pero aun así habrá unos formatos de trabajo ya protocolizados por la CMN
R.- Dependiendo del estado de la adicción del paciente y de la patología mental asociada a éste hay dos modalidades de tratamiento, donde se tienen en cuenta tanto al paciente como a los familiares.
TRATAMIENTO AMBULATORIO
Consultas periódicas grupales e individuales con el psiquiatra y con el psicólogo. Previa evaluación por parte de los profesionales, la combinación entre farmacoterapia y psicoterapia con el objetivo de cortar la conducta adictiva.
TRATAMIENTO HOSPITALARIO
La hospitalización ofrece un medio controlado para la desintoxicación y estabilización de patologías asociadas al hábito adictivo. Para llevar esto a cabo existe una atención las 24 horas del día por parte del equipo de psiquiatras, psicólogos, terapeutas grupales, neuropsicólogos, terapeutas familiares, educadores, médicos, enfermeros, auxiliares y monitores deportivos.

¿Cómo os planteáis los objetivos cuando llega el paciente?
R.- Cuando el paciente llega nos planteamos varios objetivos sobre su caso, con la temporalidad necesaria y dependiendo de la gravedad del estado, pero los podríamos resumir en los siguientes:
• Conseguir la desintoxicación

• Ayudar al paciente y la familia a comprender el problema de la adicción.

• Realizar una exhaustiva evaluación y tratamiento sobre la problemática social, familiar, personal y psiquiátrica asociada a la conducta adictiva.

• Hacer énfasis en los cambios de hábitos y actitud necesarios para conseguir la abstinencia al alta, mediante diferentes terapias grupales y actividades deportivas.

- Oscar descífranos algunos detalles de lo que ponéis en marcha en terapias una vez fijados los objetivos.
R.- Bueno tendríamos que hablar de los siguientes tipos de terapia:
-        PSICOTERAPIA INDIVIDUAL

o   -Entrenamiento en solución de problemas
o   -Entrenamiento en habilidades sociales
o   -Terapia centrada en la autoestima
o   -Entrenamientos en deshabituación de tóxicos
o   -Tratar conflictos específicos

-        PSICOTERAPIA GRUPAL

o         Con carácter psicoeducativo centrado en la aceptación del problema adictivo. Dos terapias grupales a la semana durante la hospitalización.

-        ANIMACIÓN SOCIO-CULTURAL
Alternativas en la que ocupar el ocio y el tiempo libre, mediante talleres literarios, de vídeo forum, de pintura, manualidades, etc.


Desde la CMN ofrecemos un tratamiento hospitalario y un tratamiento ambulatorio, dependiendo de las necesidades del paciente, aunque lo que sí estamos en condiciones de afirmar siempre es que del tratamiento hospitalario se deriva después el tratamiento ambulatorio.

Finalmente damos las gracias a D. Oscar por la atención que nos ha brindado durante estos minutos y tomamos buena nota de la excelencia en el tratamiento a este tipo de pacientes.