martes, 27 de noviembre de 2012

TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD: Un futuro esperanzador


En los comienzos del siglo XXI en la Salud Mental nos hemos encontrado desbordados en las consultas, desde la Anorexia y Bulimia hasta las adicciones múltiples, llegando a los Trastornos de la Personalidad.

Siempre se ha asociado el término locura a unos pacientes que están “fuera de la realidad”, a la psicosis principalmente, pero ¿no está fuera de la realidad el maltratador o la anorexia o simplemente nosotros cuando no aceptamos que no está todo lo que queremos disponible llegando a enloquecer como niños? Vamos a respetar la palabra locura y dejarla a un margen.

Cuando se definió el término locura, los “locos” eran encadenados con cadenas pesadas para que no se escaparan y considerados endemoniados en los antiguos asilos. Fue Pinel, médico del siglo XVIII, quien les quitó las cadenas, los limpió y dijo que no estaban embrujados, comenzando a tratarlos dignamente como enfermos y como personas. Desde entonces, han pasado muchas cosas y la salud mental ha avanzado hasta el dia de hoy de forma exponencial, pero tenemos que seguir quitando cadenas.

 El Dr. Lopez-Ibor advierte textualmente que “los principales males que centran la atención en el campo de la psiquiatría de nuestra época ya no son los extraños locos de los asilos o de las calles, sino fenómenos de suicidios en adolescentes, violencia juvenil y doméstica o el abuso de drogas”.

Lo primero a plantear es la idea de si son enfermos o no. Tal vez lo más prudente sea deducirlo, decir que si acuden al psiquiatra, psicólogo, urgencias, etc., con sufrimiento, autolesiones, ideas suicidas y conflictos en general, será que “algo” les pasa. En mi opinión claramente son enfermos, pero las cadenas las tienen puestas  “en su carácter” principalmente y esto no se entiende tan claro y nítido como se podría entender en una enfermedad muy conocida como es la Esquizofrenia, de ahí que sus familiares se desesperen todavía más.

Desde las definiciones que se han dado, podría decirse de los Trastornos de la Personalidad que son aquellas personas con dificultades claras arraigadas en su carácter y en su conducta, con dificultades que se empiezan a manifestar con claridad en su juventud.

 Lo más fácil primero sería entender qué es la personalidad. En el ser humano hay como un trípode que lo conforman la constitución (el cuerpo), el temperamento y el carácter.

Lo que ocurre es que la constitución y el temperamento (determinada forma de reaccionar congénitas) obedecen más a la herencia genética y el carácter, sin embargo, surge cuando interacciona eso que traemos de casa (el temperamento) con el medio ambiente (padres, amigos, hermanos, rupturas, humillaciones, etc.) y de esa interacción que se va formando desde que somos pequeños surge el carácter.

Pero es que, además, lo que coloquialmente se denomina “mi forma de ser” (el carácter) es un peso muchas veces para la persona, porque es una forma “automática” en la que “yo” me manejo todos los días porque he aprendido a hacerlo así para defenderme de la vida, por eso hay gente más masoquista que otra, otros más extrovertidos, otros más solitarios y otros tremendamente suspicaces que sospechan hasta de su sombra.

 En los Trastornos de la Personalidad es donde hay un carácter patológico que dificulta la convivencia consigo mismos y con los demás, todo esto de una forma repetitiva como hemos dicho, automática y permanente en su vivir diario. Según en que área vital se está produciendo el sufrimiento se podrá hablar de un tipo u otro de Trastorno de Personalidad. Pero más allá de los tipos, lo que importa es que ese desequilibrio emocional y vital, común en casi todos, crea una angustia devastadora y  se trasluce apareciendo dificultades en la familia, el trabajo, la salud, el amor, y también las conductas anómalas por las que se expresa este desequilibrio: adicciones, trastornos alimentarios, violencia física y/o verbal y los intentos suicidas. Muchas veces estas conductas son vías de escape a esta gran angustia que sufren, pero no su patología central (el carácter).
 
Lo que queremos transmitir es un futuro más esperanzador para estos pacientes, porque psiquiatras y psicólogos tenemos mayor conocimiento teórico de ellos. La investigación biológica y genética así como en Neuroimagen están fuertes en este campo, igual que el avance de una psicoterapia más específica para ellos.

Estamos claramente más preparados que antes y aunque se habla alguna vez como los “nuevos pacientes crónicos”, ya no es lo mismo, quitaremos poco a poco sus cadenas y seguiremos trabajando por darles el espacio digno que se merecen en la salud mental de hoy.


Dra. Paloma C. Navarro Gómez
Psiquiatra. Clínica Mediterránea de Neurociencias

viernes, 23 de noviembre de 2012

EL CIRCUITO EMOCIONAL VITAL: LA GANANCIA, LA PÉRDIDA Y SU DUELO.

A lo largo de la historia de la filosofía, la psiquiatría y la psicología numerosas han sido las categorizaciones que han tratado de aprehender y describir la capacidad emocional del ser humano en sus distintas tendencias y manifestaciones.
Amor, alegría, miedo, enfado y tristeza se presentan como el resumen troncal. Las emociones primarias que subyacen a la creatividad expresiva de la persona, que las transforma en asuntos complejos como la culpa, la ira, la euforia, la impulsividad, la inhibición y tantas otras maneras que tenemos de conducirnos en el día a día, y que guarda una relación directa con lo que nos acontece: los asuntos de la vida. Con lo que en la vida ganamos y con lo que en la vida perdemos.
Estas emociones las aprendemos desde nuestra primera ganancia: la ganancia de una vida, que viene dada en nuestra primera relación que es siempre  la relación con la madre. El amor está referido a la emoción de vínculo, de pertenencia y seguridad en el otro que experimenta el sistema nervioso del bebé en el útero materno. Es ahí mismo donde se aprende la segunda emoción, que en adulto llamamos alegría y que tiene que ver con el bienestar.
Después llega la primera pérdida: la de la posición privilegiada uterina. Y todos los mamíferos reaccionamos al nacimiento con una respuesta de orientación para adaptarnos al nuevo medio (el aprendizaje del miedo), para defendernos luego del cambio en un llanto rabioso que ayuda a que se nos cuide en la supervivencia (nuestro primer enfado), calmándose éste poco a poco a la rendición. Cuando el llanto está calmado hemos sembrado la tristeza sana, la de asumir el cambio de la realidad tal cual viene y tal cual es y que se convertirá en el adulto en aceptación que posibilite realidades nuevas. Es entonces cuando el bebé resuelve su primer duelo y puede establecer un nuevo vínculo de relación con la madre: el paso al calor del pecho.
De esta manera, convertimos la pérdida de una relación en la ganancia de una relación nueva, el final de una cosa en el inicio de otra. La vida en su sentido completo, que es el que incluye el ganar y el perder.
En el mundo adulto nos manejamos con la pérdida constantemente. Fallecimientos de seres queridos, rupturas de pareja, movimientos económicos, laborales, sociales, etc, activan continuamente esta secuencia en nosotros. El proceso de duelo.
El duelo se complica en la dificultad que las personas tenemos para soltar aquello que hemos tomado de la vida y el miedo que entraña entrar en contacto con ese dolor. Por ello a veces nos entretenemos tras una pérdida en diversas fases que recuerdan a las emociones primarias, pero son rebusques disfrazados.
La diferencia entre el dolor real que nos fortalece y el sufrimiento que nos debilita: la agitación y la falsa alegría, la euforia, la dependencia como representantes sustitutos de las dos primeras. La llamada fase de negación en forma de racionalización que hace búsquedas de culpables, de cómos y de porqués y realidades alternativas ocupa el lugar del miedo a mirar el cambio que la pérdida opera en mi vida. También es diga de señalar, la rabia trasladada: muevo el enfado que me produce perder aquello que yo tanto quería hacia enrabietarme contra mí, contra otros o contra el mundo y las circunstancias. Todo ese trabajo de ira forma parte de evitar llorar la pérdida.
Porque tememos el dolor por si nos rompemos tanto. Lo cierto es que el dolor es parte importante de la vida misma y es en él donde tomamos la fuerza para dar paso a que otras cosas empiecen. No nos rompemos de dolor y sí nos enfermamos de luchar contra él a base de sufrimientos, de emociones secundarias. Porque ahí paralizamos la cadena de la vida, que es la de estar disponibles para seguir perdiendo y seguir ganando.
Cristina González Pérez
Psicóloga. Servicio de Psicología y Psicoterapia CMN

miércoles, 21 de noviembre de 2012

ALTERACIONES DE CONDUCTA EN MENORES

Últimamente, existe una considerable alarma social, acerca de los problemas de conducta en los menores. Conceptos como adolescentes problemáticos, niños tiranos, chicos sin valores, etc., han pasado a formar parte del vocabulario de todos.
Es cierto que, ha aumentado la prevalencia de casos de niños y adolescentes con problemas de conducta, lo indican las cifras oficiales y la experiencia de psiquiatras y psicólogos que trabajan en el ámbito clínico y social.
Cuando hablamos de trastornos de conducta nos referimos a comportamientos que  sobresalen de la normalidad, por su frecuencia, intensidad, duración o impacto en el entorno.
Uno de los factores que incide en la aparición de esta problemática, es el estilo educativo de los padres. Este estilo se refiere al conjunto de actitudes, comportamientos y criterios que aplican los padres en la crianza de los hijos. Se denominan estilos porque mantienen una estabilidad a lo largo del tiempo.
Principalmente existen tres estilos educativos: estilo autoritario, permisivo y democrático.
El estilo educativo autoritario se basa en la imposición de normas, una baja afectividad y comunicación, rigidez en los castigos y alta exigencia. Este estilo sería el más utilizado en generaciones anteriores, donde la obediencia y sumisión a los padres y sus deseos era una máxima en las familias.
El estilo educativo permisivo se caracteriza por normas muy laxas, poca autoridad, alta expresión de afectividad, bajo nivel de control, encomendar la educación a otros agentes, como la escuela, refuerzos inmediatos y sobredimensionados. Este estilo sería el utilizado por los padres de la última generación, en el que se valora el refuerzo o bienestar inmediato antes que la confrontación o el mantenimiento de normas o límites.
El estilo educativo democrático por el contrario se da en familias con altos niveles de comunicación y afectividad, establecen límites y normas claras, se mantienen en el tiempo, refuerzo de logros y control sobre los hijos, pero control que permita realizar actividades de manera autónoma.
Cada uno de estos estilos va a influenciar en el comportamiento y autoconcepto de los niños. La mayoría de los psicólogos coincidimos en decantarnos por un estilo educativo democrático, en el que se produce un equilibrio, entre el afecto que se les proporciona a los niños y la autoridad necesaria, para que puedan respetar los límites que se  imponen en casa y con los que en muchas ocasiones no estarán de acuerdo.
No hay que tener miedo a ejercer autoridad como padres, imponiendo normas y límites coherentes, porque éstas no son una cuestión de poder, sino una manera de ordenar los espacios  y relaciones, de cada uno de los miembros de la familia.

Establecer una comunicación rica, mantener las normas y las consecuencias de su cumplimiento, promover un alto nivel de afectividad y fomentar la autonomía, son algunas de las premisas fundamentales que van a producir una tendencia de comportamiento en los menores, en la que se minimizará el riesgo de padecer trastornos de conducta.

En los últimos cincuenta años, se ha producido un movimiento de péndulo, pasando de una educación severa y rígida a excesivamente permisiva.  Lo más sensato sería encontrar un punto medio, un equilibrio, que permita a los niños desarrollarse de manera óptima, en este entorno actual.
Raquel Pérez Matas. Psicóloga Infantil.
Servicio de Salud Mental del Niño y del Adolescente
Clínica Mediterránea de Neurociencias
www.cmn-alicante.com
 

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA ANSIEDAD


La ansiedad es un componente básico de la condición humana. Es un fenómeno experimentado en cualquier cultura o sociedad que surge como una reacción fisiológica y emocional ante diferentes situaciones ambientales. Como mecanismo de supervivencia del organismo, desempeña un papel protector en la preservación del individuo y de la especie, ya que sirve para alertar al ser humano de posibles peligros así como enfrentarse o adaptarse a ellos.  
  
Existen diversos casos donde las respuestas de ansiedad no funcionan como mecanismo adaptativo, de tal manera que el individuo las percibe como respuestas descontroladas, demasiado exageradas para el estímulo que las ha provocado y fuentes de sufrimiento en el que las padece. A esta manifestación se le llama ansiedad patológica, ya que aparecen ante estímulos insignificantes, presentando una intensidad exagerada o persistiendo más allá de lo necesario. Los trastornos de ansiedad, junto con las adicciones, son los problemas clínicos más frecuentes entre la gente.
  
Algunas manifestaciones clínicas de la ansiedad patológica son las crisis de angustia (presencia de estallidos bruscos e inesperados de ansiedad con sensaciones de carácter físico que producen el temor a un ataque cardiaco), la agorafobia (aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso), la fobia social (temor repetido al exponerse a situaciones sociales en las que el sujeto se enfrenta a personas que no pertenecen al ámbito familiar, así como a la posible evaluación por parte de los demás).   
  
Las características cognitivas de todas estas patologías son:  

1) Las preocupaciones excesivas e incontrolables relacionadas con la incapacidad para hacer frente a las dificultades cotidianas. 
2) El temor a las críticas de los demás. 
3) Una atribución errónea de los síntomas físicos de ansiedad (por ejemplo la creencia errónea de que la taquicardia va a ir acompañada de un ataque al corazón o de que el malestar subjetivo experimentado es una señal de que se está volviendo loca).  

Las mujeres se ven más afectadas que los hombres por los trastornos de ansiedad. Quizás esto se pueda explicar  desde una perspectiva biológica, pues la ansiedad favorece la supervivencia de la mujer, menos dotada físicamente para defenderse de los peligros de la naturaleza, que requiere una protección adicional durante el embarazo y la crianza de los hijos. 

Problemas médicos como la diabetes, la hipertensión o el cáncer pueden provocar ansiedad adaptativa o ansiedad patológica, dependiendo de la gravedad objetiva de la enfermedad, la personalidad de la persona, las estrategias de afrontamiento y la presencia o ausencia de apoyo social y emocional. 

Se ha descubierto que una situación de ansiedad crónica afecta al sistema inmunológico disminuyendo el nivel de resistencia del individuo ante ciertas enfermedades. La ansiedad, en ausencia de tratamiento, puede dar lugar a la aparición de trastornos como el consumo perjudicial de sustancias (alcohol o benzodiacepinas), la depresión, o enfermedades físicas (úlceras, afecciones cutáneas, tensión muscular, disfunciones sexuales, fatiga crónica y trastornos cardiovasculares). 

Un problema importante relacionado en los problemas de ansiedad son las conductas de evitación. Éstas consisten en posponer actividades que se deberían llevar a cabo, no aceptar invitaciones o no enfrentarse con las dificultades. En un primer momento producen alivio, sin embargo esta evitación acaba minando la confianza de uno mismo y cada vez se amplían más las situaciones temidas. 

Los tratamientos de la ansiedad dependen del enfoque utilizado, aunque todos buscan  reducir el nivel de ansiedad para poder tener una calidad de vida adecuada. Desde una perspectiva cognitivo-conductual se utilizan sobre todo técnicas de relajación y respiración. Se considera que el reaprendizaje de una respiración adecuada es una estrategia de afrontamiento útil para hacer frente a la activación fisiológica de este tipo de problemas; la relajación es un medio muy adecuado para reducir la tensión crónica y para controlar las respuestas de activación del organismo.

Desde una perspectiva farmacológica los ansiolíticos funcionan como calmantes temporales de tal manera que cuando se suprime su consumo vuelve a aparecer la ansiedad, motivo por el que se recomienda compaginar los tratamientos farmacológicos con tratamiento psicológico.

Óscar Guinea, psicólogo. Unidad de Psicología CMN


lunes, 18 de junio de 2012

LA NEUROPSICOLOGIA EN LA CMN


Dña. Tamara James Ortega, miembro del Departamento de Neuro-psicología de la CMN nos responde a algunas preguntas muy interesantes para los pacientes y familiares de éstos:

P- ¿Dña. Tamara, en qué tipo de atenciones se centra este departamento de la CMN?
Tamara J. - Este departamento se centra especialmente, en atender aquellas afectaciones que provienen de un daño o una lesión del sistema nervioso central, provocado por un daño cerebral adquirido o sobrevenido. 
 
P- ¿Esta unidad tiene más pacientes adultos, jóvenes o no existe una identificación con la edad?
Tamara J. - Realmente no existe una atención relacionada con la edad. Sin embargo, sí es cierto que debido al estilo de vida y a la exposición a determinados hábitos dañinos, hace que la población adulta sea más propensa a sufrir ciertas patologías vasculares. Lo que no resta para que la población infantil no presente o desarrolle este u otro tipo de patologías cerebrales.

P- ¿El trabajo en este departamento tiene principio y fin o es un trabajo indefinido?
Tamara J. - Aunque depende de la afectación de cada paciente, intentamos que el tratamiento tenga una persistencia en el tiempo, que ayude a mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares.

P - En el paciente se producen cambios en el estado anímico, hay que trabajar por lo tanto la parte emocional ¿este departamento asume el trabajo en esta parte?
Tamara J.- Prestar atención a nuestros sentimientos y emociones resulta fundamental, ya que una rehabilitación neurológica no debe de contemplarse sin un enfoque holístico e integral que permita la relación entre disciplinas.

La intervención psico-terapeutica es de crucial importancia, puesto que se basa en atender los aspectos emocionales que desestabilizan el equilibrio y el desarrollo personal. 
 
La rehabilitación afectiva del paciente tiene como objetivo, evitar la desconexión con el entorno, favorecer las necesidades personales, aumentar la autoestima y fomentar la autonomía de los pacientes.

P - ¿Qué tipo de trabajo se realiza con el paciente, en qué se centra?Tamara J. - El tipo de abordaje que realizamos se centra en la recuperación y en la compensación de las capacidades funcionales para favorecer la reorganización cerebral.
La rehabilitación cognitiva se basa en la realización de tareas y ejercicios específicos enfocados a trabajar distintas áreas y funciones.

P - Qué consideras importante en el trabajo diario con ellos
Tamara J.- La relación con los pacientes nos brinda la oportunidad de percibir la voluntad y el esfuerzo constante que se transmite por vivir.
P - ¿Todos los pacientes son residentes en la Clínica o algunos son ambulatorios?
Tamara J. - Existen pacientes que debido a sus condiciones de salud, deben ser hospitalizados, ya que precisan de un cuidado especifico y de unas necesidades asistenciales básicas que en casa no pueden ofrecerles.

Sin embargo, la mayoría de nuestros pacientes reciben tratamiento en régimen ambulatorio acudiendo regularmente desde su domicilio a nuestra unidad bien de manera inicial o como continuación después de la hospitalización.
P - Es imaginable que, además, hay que ayudar a las familias a que entiendan que hay un cambio en las personas cuando se produce un A.C.V. y que por lo tanto debe existir una nueva forma de relacionarse con ellas ¿cómo aborda la CMN este aspecto?
Tamara J. - Existe una escuela de familia, que coordina Begoña Martínez Pelegrín, que ofrece un servicio de orientación y asesoramiento familiar.
La CMN ayuda, por lo tanto, a que exista una adaptación del núcleo familiar a la nueva situación, ofreciendo información y pautas para el desarrollo de habilidades de manejo de los problemas que puede presentar el paciente.

P - ¿Cómo es el día a día para el médico? Trabajando con personas con cierta dificultad, ¿no le llega el desánimo también al médico?
Tamara J. - No creo que la palabra sea “desánimo”. Si es cierto que muchas de las personas que han sufrido un daño cerebral presentan problemas conductuales y alteraciones emocionales que afectan a su conducta habitual, pero es una condición añadida a nuestra profesión, y lograr manejar la situación para obtener el máximo nivel de funcionalidad resulta altamente gratificante.
P - Algo que también considera importante en el departamento...
Tamara J.-  Un aspecto muy importante dentro de nuestro departamento es la comunicación entre profesionales.
Varios días a la semana celebramos reuniones informativas para abordar con individualidad cada caso, establecer objetivos y revisar tratamientos. La finalidad de esta comunicación reside en de reeducar, rehabilitar y/o compensar los déficits físicos, sensoriales, cognitivos y conductuales derivados del daño cerebral.
P - Ventajas que ofrece la CMN al paciente.
Tamara J.- Disponemos de un equipo médico  multidisciplinar que permite además de ofrecer una asistencia integral e intensiva, unificar criterios de diagnóstico y tratamiento.
Además también disponemos de instalaciones totalmente equipadas como una piscina cubierta climatizada y una sala adecuada y adaptada para entrenar las actividades básicas de la vida diaria. Espacios necesarios de trabajo, que ofrecen las mejores condiciones para la recuperación e integración de los pacientes. 
 
P - ¿Qué es lo primero que habría que trasladar siempre a un paciente de A.C.V.?

Tamara J.- Es importante transmitir desde el inicio paciencia y confianza, tanto al paciente como al familiar. La recuperación es un proceso variable que depende de la afectación y la lesión neurológica. Normalmente el proceso de rehabilitación suele ser largo y por lo que de prevalecer el respeto y la sensibilidad, para percibir y comprender la delicada situación de cada paciente.

Muchas gracias Dña. Tamara por estas respuestas que nos han aclarado muchos conceptos entorno a los servicios que presta la CMN a los pacientes que llegan con Daño Cerebral Aquirido a sus instalaciones, seán del origen que sean.

lunes, 7 de mayo de 2012

PROGRAMA PARA DEJAR DE FUMAR


La CMN nos presenta su programa para dejar de fumar:

El PROGRAMA PARA DEJAR DE FUMAR de la Clínica CMN consiste en una combinación de diferentes técnicas eficaces para que el paciente pueda abandonar la adicción al tabaco sin excesivo coste psicológico y emocional.

Nuestro Psicólogo especialista en tabaquismo, ha elaborado y perfeccionado con el transcurso de los años y de la experiencia, un tratamiento que combina la utilización de láser baja frecuencia ( puntos utilizados en acupuntura ) y apoyo psicológico basado en técnicas de corte cognitivo y conductual, orientaciones sobre conductas, hábitos y dieta, técnicas de visualización, manejo del “craving”, creación de contratos sociales, técnicas motivacionales y explicación de sintomatología propia del síndrome de abstinencia.

¿Quién puede y quién No puede hacerlo?

El tratamiento es apto para personas:
·        Que deseen dejar de fumar, mujeres en periodo de lactancia, infarto de miocardio o angina de pecho, arritmias potencialmente malignas, hipersensibilidad en la piel (psoriasis,….), trastornos alimentarios, historial compulsivo, tratamientos con corticoides sistemáticos.

El tratamiento NO es recomendable:
·        Personas con baja tasa de motivación, o que no deseen dejarlo, pacientes con problemas de alcoholismo, personas que estén diagnosticadas con un trastorno depresivo moderado grave, personas con problemas de carácter psicótico.

El tratamiento es EFECTIVO ( efectividad en un porcentaje mayor al 90 % ) desde la primera sesión, y hará que deje de fumar desde su inicio.

Fechas y horarios: Mensualmente se iniciará un Programa para Dejar de Fumar.

Precio: 300 € por persona.
* Sesiones grupales o adicionales: consultar precio. ( No incluido en el Programa inicial).

Duración y estructura del Programa:
Se realizará una espirometría antes de comenzar la terapia.

La duración del Programa es de 3 días consecutivos, donde se dotará al paciente de estrategias psicológicas y motivacionales para afrontar con mayor seguridad y confianza el hecho de dejar de fumar en ese mismo momento.

1ª Sesión: ( 1 hora )
·        Entrevista inicial, valoración psicofísica ( espirómetro, tensión )
·        Inicio láser. 30 minutos.
·        Aplicación de técnicas psicológicas.
·        Orientaciones sobre conductas, hábitos y dieta, técnica de visualización, manejo del craving; creación de contratos sociales; técnicas motivacionales y explicación de sintomatología propia del síndrome de abstinencia.
·        Fumar durante estas 24 horas una cantidad mínima de cigarrillos no impide el buen funcionamiento del tratamiento.

2ª Sesión: ( 30 minutos )
Se lleva a cabo la aplicación del láser y revisión de síntomas. Utilización de técnicas motivacionales.

·        Objetivo: no fumar nada hasta la sesión del día siguiente; si se consigue se le da la bienvenida al club de los ex fumadores.

3ª Sesión: ( 30 minutos )
Aplicación del tratamiento laser, así como la terapia de apoyo con nuestro Psicólogo especialista.

·        No ha fumado, ha pasado el síndrome de abstinencia, en su fase más grave y se le da la bienvenida al Club de Ex Fumadores. Ya no se es nicotinómano ( fumador ).

·        Entrenamiento en prevención de respuestas y prevención de recaídas. Se continúa con trabajo sobre “craving” y modificación de estilo de vida.

A los 7 días del comienzo del Programa:

4ª Sesión: ( 30 minutos )
·        Aplicación del tratamiento láser, así como la terapia de apoyo centrada en dotar al paciente de estrategias psicológicas y motivacionales para mantener el éxito y evitar recaídas.

lunes, 16 de abril de 2012

Atención en una unidad INFANTO JUVENIL



Nos reunimos hoy con D. Pascual Berenguer, Coordinador de Educadores de la Unidad de Hospitalización del Niño y de Adolescentes.

A pesar de la gran actividad de esta Unidad, conseguimos que D. Pascual Berenguer nos dedique unos minutos para darnos alguna información de cómo funciona esta Unidad INFANTO-JUVENIL, que él mismo reconoce, no es fácil de coordinar dadas las características del paciente.




1.Pascual ¿Qué tipo de atención se da en la unidad infanto juvenil de  la CMN?

La atención que se da a los pacientes de la UNIDAD INFANTO JUVENIL de la CMN es muy personalizada.

Se proporciona una atención individualizada para cada chaval, con una serie de objetivos psicológicos, psiquiátricos y educativos a trabajar durante el ingreso.

A la vez existe una serie de actividades programadas, en las que el paciente participa durante todo el día.

2.¿Desde cuándo está implantada esta unidad en la CMN?

Esta unidad empezó a funcionar hace unos cinco años y medio, y desde hace más de tres años está con ocupación completa y lista de espera.

3. ¿Los niños están ingresados o están en tratamiento ambulatorio?

Hay pacientes ingresados y pacientes con tratamiento ambulatorio.

Los pacientes con tratamiento ambulatorio acuden a  revisiones y seguimiento,  una vez que han sido dados de alta. Los que están ingresados, durante su ingreso se trabaja además la transición de  vuelta a casa o la vuelta a otro recurso distinto  que no sea la casa, dependiendo de cada caso.

El concepto de trabajo en la CMN con estos niños es como el de un  “piso o residencia tutelada”.En el caso de los ingresados el trabajo se realiza durante todo el día.




4. Con qué medios cuenta la CMN para realizar su trabajo en esta unidad

La CMN CUENTA con habitaciones  individuales y habitaciones dobles.Cuenta con tres salas para trabajos grupales.Un salón para todos los chicos, que comparten con los cuidadores.Además de dos espacios comunes que denominamos talleres, uno de ellos es un taller de manualidades y otro corresponde a un taller de informática.

Fuera de la unidad los pacientes cuentan con una zona ajardinada para paseos, una piscina, un gimnasio donde todos los niños tienen una actividad de relajación y deporte en la piscina y después de ejercicio en el gimnasio. En el exterior hay una zona de juegos en una zona deportiva polivalente donde salen los cuidadores a hacer deporte con ellos.

Consideramos que el ocio y el deporte son imprescindibles para la mejora de la salud de estos pacientes.


5. Qué equipo de personas atiende a la unidad infanto-juvenil

El equipo infanto-juvenil está compuesto por el departamento de psiquiatría que cuenta con  dos psiquiatras, el departamento de psicología que está atendido por una psicóloga que diariamente realiza una atención grupal e individual, según las necesidades.

Luego está también el  equipo de educadores que coordino yo, y conmigo hay otras doce personas trabajando  en turnos de mañana, tarde, noche y fines de semana. Realizamos programaciones y realizamos con los pacientes las actividades individuales y grupales.

El departamento de psiquiatría y psicología realiza semanalmente, junto con los educadores, los planes de trabajo y seguimiento de los pacientes.

Aparte de este equipo, hay un médico generalista que se ocupa de la salud general de cada uno de los pacientes ingresados.

Hay también un equipo de enfermería y auxiliares a disposición de este departamento.

6. Cuál es la gran innovación que propone la CMN en este departamento

La gran innovación ha sido generar  un excelente  equipo  de educadores que trabajan especialmente el “enganche afectivo”  y “emocional”, algo que en un hospital habitualmente no existe.

7. Con qué tipo de problemas os encontráis habitualmente

En la clínica tratamos problemas psiquiátricos y psicológicos, casos de  autismo, TGDs  y otras patologías de inicio en la infancia y adolescencia.

En este área atendemos tres tipos de pacientes fundamentalmente en estos momentos:

Autistas, en los que se trabaja fundamentalmente el área de comunicación, área que se encuentra muy mermada en estos pacientes. Uno de nuestros retos es ayudarles a qué encuentre modos de comunicar con su entorno, explicar los qué les pasa, etc. Así mismo, se les ayuda en la estructuración y organización de rutinas básicas, tales como levantarse, la higiene diaria, vestirse, etc. Toda actuación tiene como objetivo principal el mejorar  la calidad de vida de estos pacientes.

Otro grupo de pacientes son los que presentan problemas de conducta, problemas de consumo, negativistas  desafiantes. Habitualmente  han perdido la escolarización, no pueden convivir en casa y tienen una irritabilidad permanente, necesitan controlar su impulsividad y al igual que en los demás casos han de  generar estrategias de control y de comunicación.

El tercer grupo, es el que corresponde a enfermedades psiquiátricas, sobre todo psicosis y esquizofrenias, suelen ser muy tempranas, son chicas y chicos que han tenido un primer brote y que ante este situación se desestructuran, se desorganiza su vida. Tenemos que ayudarles a organizar su día a día, algo que su enfermedad les impide.

Son pacientes a los que se les generan miedos, miedos que no controlan, miedo a lo desconocido, y ello puede provocar la aparición de síntomas depresivos que también hay que tratar y/o prevenir.

El trabajo que realiza todo el equipo que acompaña al enfermo genera un gran conocimiento sobre la evolución del paciente y esta información se traslada a la psiquiatra, lo que supone un enorme avance a la hora de generar el tratamiento para el paciente.

8. ¿En el tratamiento que dais a estos casos está buscar la integración social?

Dentro del plan que tiene cada paciente, el aspecto social es algo que cuidamos de manera especial porque suelen tener carencias en este terreno.

Pensemos que los pacientes que están aquí han tenido graves problemas sociales, que han tenido una ruptura con el mundo en el que vivían, han tenido que ser hospitalizados y separados temporalmente de su entorno habitual.

Para volver a recuperar esta capacidad social hay que trabajar en recuperar la confianza, nos tienen que tomar como referente.

Hay chavales que hace tres años que no pisaban un cine y hoy podemos acompañarlos a un cine, a un supermercado, los acompañamos a jugar a espacios fuera de la CMN, o a visitar cuadras de caballos o a la protectora de animales. Todo esto dentro de un plan que pretende devolverlos a una vida social normalizada.

Así es cómo se trabaja la integración social de los pacientes, siempre dentro de un plan trazado por el equipo.

9. ¿Qué hacéis para que el paciente consiga tener algún ritmo de aprendizaje similar al que puedan tener chavales de su edad asistiendo a clases?

Bueno partiendo de este punto que es la integración social, diariamente hacemos un tiempo de repaso académico, tengamos en cuenta que son chavales que hace tiempo no han asistido al colegio.

Hacemos una valoración del nivel que tiene en  ese momento y trabajamos para que  no pierdan capacidades intelectuales.

En algunos casos se trata de recuperar alguna capacidad de las que el paciente ha perdido, como la capacidad de atención, que es una de las más afectadas en algunos de los trastornos que hemos comentado.